Música per a la Interioritat

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Avui estrenem una nova proposta a la pestanya de recursos del nostre web: MÚSICA per a la INTERIORITAT.

La Música demana un tipus d’escolta especial. Estem habituades a la música moderna. Aquesta es basa en un concepte de separació de funcions, en el que hi ha una base rítmica i harmònica que acompanya una melodia clara. El bateria fa la funció rítmica i la guitarra o piano fan la funció harmònica, és a dir els acords en què es basa la música. El cantant és qui té la melodia que és entesa com la part principal que condiciona els altres. Això fa la música molt entenedora, per això aquesta idea de melodia acompanyada és la que domina el món de la música.

La música polifònica, en canvi, vol dir que hi ha no una sinó diverses línies melòdiques, en aquest cas sis, que tenen la mateixa importància, i que no canten el text alhora sinó en diàlegs i imitacions. Això converteix la música en una mena de caleidoscopi melòdic que cal seguir des del silenci interior. No és una música composada per atreure i agradar, sinó que busca omplir des d’una complexitat que no admet diàleg amb l’estrès o els prejudicis. Cal buidar-se del tot per deixar-la entrar…el silenci i el no tenir pressa són parts de la composició.

La proposta d’avui és de la mà de n’Andreu Brunat, músic, flautista de bec i director coral en el conservatori Superior de Música de Barcelona i amic de Camí Endins, ens proposa la següent proposta musical:

Versa est in luctum, peça composada per Alonso Lobo pel funeral del Rei Felip II. Lobo és uns dels polifonistes més destacats del segle d’or espanyol.

TALLER: Atenció Plena i Silenci

nou taller

Des de Camí Endins visualitzem un itinerari de descoberta interior.

  • L’atenció plena per aprendre a lentificar i degustar l’aquí i l’ara, amb l’objectiu de prendre consciència que som, més enllà dels nostres pensaments, sentiments, emocions…
  •  El silenci per acallar el soroll intern que ens descentra i així donar espai al nostre ésser de saviesa.

A partir del 14 desembre 2015 us podeu inscriure en aquest taller que es farà a l’Ateneu l’Harmonia. L’inici del curs és el divendres 22 gener 2016.

T’hi animes? Coneixes alguna persona que li pugui interessar? Li fas partícep?

Silenci

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Silenci Foto reutilitzable

Eres silencio.

Estás hecho de silencio.

Tus palabras son silencio.

Tus pensamientos, silencio.

Tu vida es silencio.

Todo lo que existe es silencio puro.

Eterno silencio, dentro y fuera.

Solo existe el silencio.

Lo oyes? Lo ves?

Brilla con el resplandor de mil millones de soles

su silencioso sonido mantiene toda la creación.

Permanece en el silencio,

descansa él.

Habla en silencio,

anda en silencio.

Y recuerda que tu eres ese silencio que brilla en ti como lo más brillante,

como lo más intenso,

como lo más real.

(Dakshinamurti en el Ashram de Ramana Maharshi).

Año nuevo. Os deseamos…SILENCIO

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Foto: Camí Endins

Parece un contrasentido y un imposible.

El silencio parece que se opone a la vida, al ritmo, a estar en el trajín de la existencia. Lo importante parece ser el movimiento, o más bien la velocidad. Silencio se asocia a pasividad, con el silencio parece que todo se para y es muy aburrido. Una persona de nuestro tiempo ha  de estar constantemente a la escucha de lo que sucede fuera: en la tele, en la red, en la vida social; lo contrario es vivir aislado ¿a qué viene, entonces, desear silencio? necesitamos estar siempre conectados, porque de lo contrario nos podemos perder algo vital y esto nos crea preocupación. Se suele decir: “¿…y si apago el móvil y no me pueden localizar?”, “¿…y si publican en twitter algo importante y me lo pierdo?” Casi tenemos los mismos síntomas de un síndrome de abstinencia; si no tenemos ruido a nuestro alrededor nos sentimos angustiados. Podemos hacer una prueba ¿cuánto tiempo transcurre desde que se entra en casa y se enciende la tele o la radio o la cadena de música?…y eso si no venimos con la música ya puesta en los auriculares.

Por otra parte, es imposible hacer silencio en la vida diaria. Todo está lleno de ruidos, sonidos estridentes, cómo hacer silencio en el metro, en la calle, en casa con las criaturas. Eso es para personas desocupadas o para monjes y monjas que viven retirados en monasterios, lugares plácidos y silenciosos.

Sin embargo, el silencio es necesario para escuchar, que no es lo mismo que oír. Escuchar el mundo, las personas con las que estamos, escucharnos, sobre todo, a nosotros mismos. Hemos de dejar espacio para que entren cosas distintas de las que nuestra mente crea. El verdadero efecto del silencio es que nos sitúa ante nuestro propio sonido, que no es otra cosa que el mismo silencio espacioso y pleno donde se acaban las palabras y los sones, donde se produce la pura percepción del presente…y a veces nos da miedo y por eso huimos; por eso tratamos de ocultarlo o de negarlo, generando ruido para no oír lo esencial.

Según Miguel de Molinos (s. XVII)  hay “tres maneras de silencio. El primero es de palabras; el segundo, de deseos, y el tercero, de pensamientos…No hablando, no deseando, no pensando…se oye la interior y divina voz; se comunica la más alta y perfecta sabiduría.”

Por tanto hacer silencio no es estar callado solamente, no es dar la callada por respuesta, no es el silencio de la indiferencia. Hacer silencio es aquietar la mente, que no es lo mismo que dejar la mente en blanco.

La mente no cesa de producir pensamientos, constantemente busca asociaciones,  planea, fantasea, imagina… a la velocidad de la luz; juzga, mide, valora y compara unas cosas con otras… es un continuo bullicio. Es necesario pararlo, porque si no lo hacemos perderemos la escucha, los detalles, la mirada, la belleza de las cosas pequeñas que suceden; nos perderemos a los demás, porque nada que no sea lo que produce la mente tiene cabida en ella.

Nos perderemos la vida, que está escondida en los detalles del presente: ser conscientes del olor del café recién hecho, o de lavarse las manos, percibir el fluir del agua, caminar estando atentos a las sensaciones de la brisa o mirar con mirada amplia contemplativa del rostro y las manos del que va en el metro o autobús, saborear lentamente las palabras y los gestos que nos dirige quien está hablando con nosotros. Sentir el olor del trayecto. No juzgar, no querer cambiar lo que surge, simplemente fluir con ello. La consecuencia de todo esto es el silencio y una mayor plenitud y sosiego, que es la que produce el descansar en uno mismo.

Voy a presentar dos hechos que he vivido recientemente, que pueden ilustrar un poco la distinta manera de vivir el silencio.

Hace unos días estuve acompañando a un grupo de chicos de 16 a 18 años a visitar un huerto ecológico en plena naturaleza, no muy lejos de la ciudad. Los ruidos y sonidos eran distintos: cerca había un pájaro cantando, el fluir del agua de la acequia, nuestras propias voces, que necesariamente eran más suaves que de costumbre, porque no necesitábamos gritar para oírnos. No tardaron mucho en decir que se agobiaban, que vaya aburrimiento, y a pesar de que el dueño del huerto les insistía en que valoraran los sonidos que no percibían habitualmente, volvían a insistir que les faltaba ruido en los oídos y pedían ponerse los auriculares para escuchar música, porque se aburrían…y el nerviosismo iba en aumento.

Al cabo de un mes, más o menos, estuve hablando con un hombre que vive en el campo en soledad; en soledad y silencio buscados y queridos. Sin embargo, explica que él siente la necesidad de venir a la ciudad. Cuando viene hace de voluntario en un comedor social. Según explica no le interrumpe el silencio venir al trajín de la ciudad; al contrario, él habla, interrelaciona y se hace amigo de los que van a comer…y sigue viviendo en silencio. Para él no hay separación entre silencio externo o interno. Vive desde sí mismo en el silencio amplio y espacioso que permite dar cabida a todo y disfrutarlo todo.

Parece que la ausencia de ruidos externos, no hace, por sí mismo, estar en paz. Huir a la montaña para encontrar el silencio no produce un efecto inmediato. Más bien, el silencio es una manera de vivir y vivirse. Es la única forma de disfrutar de la vida y encontrarnos con quien realmente somos: Silencio.

Hilario Ibáñez [Camí Endins]