La veritat sense camins

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El Miracle (Solsonès)

“La Veritat és una terra sense camins” (Jiddu Krishnamurti, 1895-1986)

Aquest text, d’un dels grans savis del segle XX, pot servir per adonar-nos que l’atenció ens revela la veritat del que és. Només cal estar en el moment present. No cal anar enlloc, ni buscar a algú altre. Senzillament donar-nos-en compte.

“Pot un mateix, doncs, donar-se compte de la veritat instantàniament, sense preparació? Jo dic que sí, i no per alguna fantasia de la meva part, per alguna il·lusió; feu amb això un experiment psicològic, i ho veureu.

Preneu qualsevol repte, qualsevol petit incident, no espereu alguna gran crisi, i vegeu com reaccioneu davant seu. Adoneu-vos d’això, de les vostres respostes, de les vostres intencions, de les vostres actituds, i les comprendreu, comprendreu el contingut de la vostra ment. Us asseguro que podeu fer-ho instantàniament si dediqueu a això tota la vostra atenció.

És a dir, si busqueu el ple sentit del vostre rerefons, ell rendeix la seva significació; i llavors descobriu d’un sol cop la veritat, la comprensió del problema.

La comprensió, per cert, sorgeix de “l’ara”, del present, que sempre és atemporal. Encara que pugui ser demà, segueix sent “l’ara”; i si us enganyeu, volent diferir i preparar-vos per rebre demà el que és, us impediu a vosaltres mateixos, comprendre el que és, ara.

Podeu comprendre a l’instant el que és ara. Però per comprendre el que és, heu d’estar lliures de pertorbació, de distracció; i dedicar-hi la vostra ment i cor. Això ha de ser el vostre únic interès en aquell moment, completament.

Llavors el que és, us ofereix la seva plena fondària, el seu ple significat, i així us lliureu del problema. “

Font: La Llibertat Primera i última
Jiddu Krishnamurti

La verdad sin caminos

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El Miracle (Solsonès)

La Verdad es una tierra sin caminos” (Jiddu Krishnamurti, 1895-1986)

Este texto, de uno de los grandes sabios del siglo XX, puede servir para caer en la cuenta que la atención a lo que ocurre, nos revela la verdad de lo que es. Sólo hay que estar en el momento presente. No hay que ir a ningún lado, ni buscar en algún otro. Simplemente darnos cuenta.

“¿Puede uno, pues, darse cuenta de la verdad instantáneamente, sin preparación? Yo digo que sí, y no por alguna fantasía de mi parte, por alguna ilusión; haced con ello un experimento psicológico, y lo veréis.

Tomad cualquier reto, cualquier pequeño incidente ‑no esperéis alguna gran crisis- y ved cómo reaccionáis ante él. Daos cuenta de ello, de vuestras respuestas, de vuestras intenciones, de vuestras actitudes, y las comprenderéis, comprenderéis el contenido de vuestra mente. Os aseguro que podéis hacerlo instantáneamente si dedicáis a ello toda vuestra atención.

Es decir, si buscáis el pleno sentido de vuestro trasfondo, él rinde su significación; y entonces descubrís de un solo golpe la verdad, la comprensión del problema.

La comprensión, por cierto, surge del “ahora”, del presente, que siempre es atemporal. Aunque pueda ser mañana, sigue siendo el “ahora”; y si os engañáis, queriendo diferir y prepararos para recibir mañana lo que es, os impedís a vosotros mismos, comprender lo que es, ahora.

Podéis comprender al instante lo que es ahora. Pero para comprender lo que es, habéis de estar libres de perturbación, de distracción; y dedicar a ello vuestra mente y corazón. Ello tiene que ser vuestro único interés en ese momento, completamente.

Entonces lo que es, os brinda su plena hondura, su pleno significado, y así os libráis del problema.”

Fuente: La Libertad Primera y Última

Jiddu Krishnamurti

La atención

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Foco. Imagen reutilizable

La atención de la que hablamos es, en definición de John Kabat Zinn (Vivir con plenitud las crisis. 2004. Kairós): “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.

Muchas veces hemos oído decir que el ser humano es luz. Que cada uno de nosotros es luz. Es una metáfora apropiada. La luz se identifica con la energía, con la claridad en contra de la oscuridad  y sirve para decir que somos lo que iluminamos.

Es una manera de decir que aquello que iluminamos con nuestra luz, existe; lo demás está oculto en la oscuridad. Si esto es así, lo que llamamos mundo exterior, incluso cuando pensamos en nosotros mismos, estamos dando luz a algo en concreto. En esa medida “hacemos existir” la realidad. O dicho de otro modo en la medida en que nos damos cuenta, nos hacemos conscientes de la realidad y la hacemos emerger. No es que la inventemos, pero sí la vivimos de un modo o de otro.

Este cambio de perspectiva es fundamental. Digamos que lo habitual es poner fuera la verdad de las cosas y de mi mismo/a. Parece que vamos persiguiendo las cosas a ver si encontramos la paz, la felicidad en ellas. Y no es fuera; es dentro donde está la verdad.

Si pongo mi luz, es decir si enfoco; si doy luz a algo; en definitiva, si pongo atención, la realidad adquiere otro contorno. Si algo atrae mi atención, me hace  estar más consciente y en esa medida puede captar aspectos que no captaba o puedo disfrutar de algo que antes no tenía en cuenta. Y esto sucede, no porque lo haya causado algo externo, sino porque se ha intensificado la consciencia. Cuando la atención cesa de ir hacia el exterior, hacia los objetos de la mente, del cuerpo y del mundo, fluye de regreso hacia sí misma y resplandece como pura presencia consciente.

Las acciones de cada día, que son muchas y variadas, pueden pasar desapercibidas, las hacemos con automatismo y no reparamos en la densidad que tienen. No reparamos que las estamos enfocando desenfocadamente. Si ajustamos el enfoque, tal vez descubriremos la maravilla de la vida y la grandeza de estar presente “con los cinco sentidos” , viviendo el momento. Es la conciencia la que da densidad a lo externo, porque lo externo no deja de ser una manifestación de la conciencia, un despliegue que se concreta en las formas diversas que vemos, oimos, sentimos, tocamos y pensamos.

La verdadera atención es estar abierto de una manera consciente, abierto a lo total, sin juzgar, sin comparar, sin querer que sea de otra manera, permitiendo que  la vida pueda crear a través de nosotros, expresando en cada momento algo nuevo. Situados desde la luz que somos, diferenciamos lo importante de lo accesorio, lo permanente de lo impermanente, la realidad de la apariencia.

Entonces es cuando comprendo, veo, me doy cuenta de que hay una Inteligencia que está dando fuerza a mi vida, y con independencia de las formas y circunstancias de la vida, esa Inteligencia está ahí y yo siento que soy esa Inteligencia: soy luz, fuerza, amor, belleza, armonía; a pesar de mi estatura, de mi falta de dinero, de mis miedos y complejos, de mis creencias…

La auténtica atención no tiene mucho que ver con la concentración, que es estar centrado en  una cosa durante un período de tiempo. La atención auténtica es una ampliación de la conciencia. Se produce de una manera espontánea y natural, en el silencio y la quietud de la mente. Todo lo verdadero es espontáneo y sencillo. Lo originario, lo que está en lo profundo de la conciencia es siempre natural y sencillo.

Hemos de ser inteligentes y no dar realidad absoluta a ninguna cosa, ya que todas son relativas y cambiantes. Seamos conscientes de la realidad de esa atención que viene del fondo, a esa Presencia interna y dejemos que en esa atención, en esa conciencia, se vayan manifestando y expresando todas las cosas que sirven para hacernos aprender. Todo lo que sucede nunca es casual. Absolutamente todos los acontecimientos son expresión de la Inteligencia, todos son expresión de ese movimiento, los más desagradables, los que creemos que no nos corresponden, todos. (Cfr. Consuelo Martín).

Por eso es tan importante hacer ejercicios de  consciencia: para ver que en definitiva las cosas no son las que nos identifican; ya somos la luz que ilumina todo y que gracias a ella damos luz a todo lo que sucede; sin hacer nada, simplemente en el puro contemplar y vivir lo que está pasando aquí y ahora.

Os dejamos este corte de la película  El guerrero pacífico, que puede servir para aproximarnos un poco a esta experiencia de plenitud en la vida diaria. Hay una condición: “sacar la basura de nuestra mente” para vivir lo que de verdad importa: aquí, ahora, este momento. Siempre pasan cosas. Simplemente es hacerlas luz; la que ya somos.

L’atenció

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Focus. Foto reutilitzable

L’atenció de la que parlem és, en definició de John Kabat Zinn (Vivir con plenitud las crisis. 2004. Kairós): “Prestar atenció de manera intencional al moment present, sense jutjar”.

Moltes vegades hem sentit a dir que l’ésser humà és llum. Que cadascú/cadascuna de nosaltres és llum. És una metàfora apropiada. La llum s’identifica amb l’energia, amb la claredat en contra de la foscor i serveix per dir que som el que il·luminem.És una manera de dir que allò que il·luminem amb la nostra llum, existeix; la resta està ocult en la foscor. Si això és així, el que anomenem món exterior, fins i tot quan pensem en nosaltres mateixos, estem donant llum a alguna cosa en concret. En aquesta mesura “fem existir” la realitat. O dit d’una altra manera en la mesura que ens adonem, ens fem conscients de la realitat i la fem emergir. No és que la inventem, però sí la vivim d’una manera o d’un altre.

Aquest canvi de perspectiva és fonamental. Diguem que l’habitual és posar fora la veritat de les coses i de mi mateix/a. Sembla que anem perseguint les coses a veure si trobem la pau, la felicitat en elles. I no és fora; és dins on hi ha la veritat.

Si poso la meva llum, és a dir si enfoco; si dono llum a alguna cosa; en definitiva, si poso atenció, la realitat adquireix un altre contorn. Si alguna cosa atrau la meva atenció, em fa estar més conscient i en aquesta mesura pot captar aspectes que no captava o puc gaudir d’alguna cosa que abans no tenia en compte. I això passa, no perquè ho hagi causat una cosa externa, sinó perquè s’ha intensificat la consciència. Quan l’atenció cessa d’anar cap a l’exterior, cap als objectes de la ment, del cos i del món, flueix de tornada cap a si mateixa i resplendeix com a pura presència conscient.

Les accions de cada dia, que són moltes i variades, poden passar desapercebudes, les fem amb automatisme i no reparem en la densitat que tenen. No reparem que les estem enfocant desenfocadament. Si ajustem l’enfocament, potser descobrirem la meravella de la vida i la grandesa d’estar present “amb els cinc sentits”, vivint el moment. És la consciència la que dóna densitat a l’extern, perquè l’extern no deixa de ser una manifestació de la consciència, un desplegament que es concreta en les formes diverses que veiem, sentim, sentim, toquem i pensem.

La veritable atenció és estar obert d’una manera conscient, obert al total, sense jutjar, sense comparar, sense voler que sigui d’una altra manera, permetent que la vida pugui crear a través de nosaltres, expressant en cada moment alguna cosa nova. Situats des de la llum que som, diferenciem l’important del que és accessori, el permanent d’allò impermanent, la realitat de l’aparença.

Llavors és quan comprenc, veig, m’adono que hi ha una Intel·ligència que està donant força a la meva vida, i amb independència de les formes i circumstàncies de la vida, aquesta Intel·ligència hi és i jo sento que sóc aquesta Intel·ligència: sóc llum, força, amor, bellesa, harmonia; malgrat la meva alçada, de la meva manca de diners, de les meves pors i complexos, de les meves creences …

L’autèntica atenció no té molt a veure amb la concentració, que és estar centrat en una cosa durant un període de temps. L’atenció autèntica és una ampliació de la consciència. Es produeix d’una manera espontània i natural, en el silenci i la quietud de la ment. Tot el veritable és espontani i senzill. L’originari, el que està en el profund de la consciència és sempre natural i senzill.

Hem de ser intel·ligents i no donar realitat absoluta a cap cosa, ja que totes són relatives i canviants. Siguem conscients de la realitat d’aquesta atenció que ve del fons, a aquesta Presència interna i deixem que en aquesta atenció, en aquesta consciència, es vagin manifestant i expressant totes les coses que serveixen per fer-nos aprendre. Tot el que passa mai és casual. Absolutament tots els esdeveniments són expressió de la Intel·ligència, tots són expressió d’aquest moviment, els més desagradables, els que creiem que no ens corresponen, tots. (Cfr. Consuelo Martín).

Per això és tan important fer exercicis de consciència: per veure que en definitiva les coses no són les que ens identifiquen; ja som la llum que il·lumina tot i que gràcies a ella donem llum a tot el que passa; sense fer res, simplement en el pur contemplar i viure el que està passant aquí i ara.

Us deixem aquest tall de la pel·lícula El guerrero pacífico, que pot servir per aproximar una mica a aquesta experiència de plenitud en la vida diària. Hi ha una condició: “treure les escombraries de la nostra ment” per viure el que de veritat importa: aquí, ara, aquest moment. Sempre passen coses. Simplement és fer llum; la qual ja som.